10 septiembre 2011

Personas que hacen lo correcto deberían ser más

“Una golondrina no hace verano” fue la respuesta de un administrador de un restaurante de paellas. Fue lo que me respondió cuando le manifesté que me iba a quejar y que iba a procurar evidenciar el mal servico que se prestaba en el lugar.

"El futuro de Bogotá NO está solo en ambiciosos proyectos de infraestructura, debemos darle valor a nuestro comportamiento"

Me propuse hacer lo necesario para que otros clientes no tuvieran la misma mala experiencia. Y pasaron dos cosas: No pasó nada con el restaurante y la frase de la golondrina empezó a tener sentido

Tubo sentido cuando llegé al primer piso de mi edificio en donde es claro que a uno de mis vecinos le importa poco el reglamento en cuanto al uso de los parqueaderos; cuando pasé por la zona G y alguien parqueó bloqueando el paso por el anden sin importarle la seguridad de los peatones; cuando vi que un gran amigo compraba en un local comercial que habíamos denunciado por incumplir la ley y finalmente cuando a mi novia tuve que recordarle porque no parquear donde está la señal del prohibido.

Y tiene sentido porque veo que la corrupción se piensa en términos de millones de pesos y no en un simple gesto de mandarle el carro al peatón. Tiene sentido porque el número de personas que hacen lo correcto deberia ser mayor. Y tiene sentido porque pensamos que el futuro de Bogotá está solo en ambiciosos proyectos de infraestructura y no le damos valor a nuestro comportamiento.