Lo que vemos en la calle al caminar, al pedalear o al manejar es producto de un proceso parecido al que todos han vivido para disfrutar de la casa o el apartamento donde viven; la ciudad no es otra cosa que el hogar que todos hemos construido. Muchos piensan que son ajenos al proceso que vive la ciudad, pero realmente son parte activa al proporcionar los recursos para el inmobiliario necesario, al disfrutar y proteger la ciudad. La ciudad debe ser protegida y cuidada al igual que cada cual haría con su propio hogar.
Son parte de la ciudad las plazas, plazoletas, parques, franjas de circulación, franjas estanciales, pasajes, callejones, franjas de servicio a la calzada, franjas de separación, andenes, aceras, soportales, paseos centrales, sendas peatonal, arcenes, plazas de aparcamiento, parqueaderos, ciclo rutas, pavimentaciones, luminarias, bordillos, alcorques, rigolas, caces, escaleras, rampas, rampas escalonadas, barrancas, rejillas, tapas y bolardos entre muchos más.
Todos los ciudadanos somos parte activa al hacer uso de todo lo dispuesto en el espacio público. Al usarlo ejercemos nuestro derecho y los deberes están comprendidos por el uso adecuado y el tributo para mantener, mejorar y construir mas infraestructura. El espacio público es donde ocurre todo, donde se forma la comunidad y donde se desarrolla la convivencia.
El espacio público es colectivo y nadie puede apropiarse de él o usarlo para intereses particulares.
Si se pierde la propiedad de colectivo, el espacio público dejaría de proporcionar bienestar a todos sus ciudadanos, la apropiación por parte de unos pocos generaría ingresos para una minoría y desequilibrio para toda la ciudad.
Un ejemplo sencillo es el desplazamiento de los peatones por ocupación de vendedores informales. El peatón ve reducido su libre acceso al anden y por esa razón acude a caminar en la calzada que es de uso vehicular, poniendo en riesgo su vida.
En contraposición encontramos ventas ambulantes reguladas y pensadas para mantener el bienestar de todos los ciudadanos. Al vendedor ambulante se le cobra un arriendo por el espacio que las instituciones han dispuesto para usufructo y que no entorpece el goce del espacio público. Ese arriendo contribuye económicamente al mantenimiento y mejoramiento del espacio público.
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Ventas Ambulantes definidas y controladas por las instituciones, sin incidir en el carácter colectivo del espacio público. |
La invasión del espacio público va en contravía de los intereses generales y cada ciudadano debe pensar en su función como contribuyente para conservar la existencia y conservación del espacio público.

