La construcción de la propiedad horizontal es una muestra tangible de la coordinación de esfuerzos y recursos para lograr un fin. Los edificios son manifestaciones concretas del trabajo de varias personas.
![]() |
| Muchas iniciativas para construir comunidad quedan en la portería y no llegan a los propietarios y arrendatarios de los apartamentos u oficinas |
Lo que viene después de la construcción de un edificio es una verdadera muestra de la convivencia y pone a prueba la tolerancia a la diversidad. Sea un edificio de uso residencial o comercial, las personas que habitan en ellos no han tenido la oportunidad de decidir quienes son sus vecinos, ha sido el mercado y la disposición a pagar lo que ha hecho que las personas compartan espacios comunes.
Afortunadamente las personas cuentan con el criterio que tiene cada individuo sobre lo que es convivir, si no existe suficiente conciencia sobre los beneficios de la convivencia, existe el reglamento de propiedad horizontal, si aún no es suficiente está el régimen de propiedad horizontal y de ahí en adelante todas las normas que dispone la ciudad en el campo del derecho urbanístico.
La trascendencia de la propiedad horizontal está en la unión de los vecinos de un edificio para lograr el bienestar de los propietarios y la forma de trascender el destino de una ciudad es desarrollar la unión de los propietarios y arrendatarios de diferentes edificios para generar bienestar y calidad de vida en un territorio.
La unión de vecinos de diferentes propiedades horizontales ocurre cuando alguno de ellos o todos deciden acercarse a otra propiedad a conocer sus habitantes. Esto solo ocurre cuando somos concientes que el mejoramiento de territorios ocurre gracias a la unión de esfuerzos y la creación de comunidad.
Cuando estamos interesados en conocer nuestros vecinos debemos pasar un importante filtro que se ha dispuesto para la comodidad, seguridad y garantía de los habitantes de un edificio: La portería. Los administradores y propietarios de edificios deben pedir a los porteros que se conviertan en facilitadores de la interacción de vecinos.
Muchas veces las iniciativas para mejorar una zona, lograr estrategias de seguridad o simplemente tomar decisiones acerca del futuro de la ciudad se acaban cuando el portero o la administración del edificio no le dan la importancia que merecen.
No se trata de permitir cualquier oferta comercial, ni permitir situaciones de inseguridad, se trata de facilitar las construcción de comunidad.



