17 julio 2012

Los servicios de transporte público pueden ser mejores

El transporte público de Bogotá determina la vida de los ciudadanos. En los últimos 50 años se ha observado un mal servicio de los buses, pero ahora los ciudadanos saben que el éxito está en satisfacer las necesidades de transporte con calidad.





El Transmilenio y otros sistemas de transporte enfocados a la prestación de servicio de calidad son producto del ejercicio de los bogotanos definiendo sus necesidades.

Es solo hasta la entrada en funcionamiento de Transmilenio en la que se puede afirmar que la prioridad del transporte es el servicio y la satisfacción de trasladarse de los habitantes de Bogotá con calidad. Es un sistema que necesita mejorar pero es una muestra de evolución.

Es así que nos arriesgamos a decir que el modelo de empresas afiliadoras de propietarios de buses que venía funcionando hace 50 años perdió su oportunidad de agregar valor a la ciudad. El antiguo modelo se concentraba en cobrar a propietarios de bus por permisos para utilizar rutas.

El modelo generó malas condiciones de trabajo para conductores, desinterés en articular rutas, obsesión por pagar la cuota de rodamiento, una batalla por recoger pasajeros en cualquier punto de la ciudad y un claro desinterés por lo que es más importante, EL BIENESTAR DEL PASAJERO.

Estamos adoptando un nuevo modelo y lo importante es estar atentos a que cumpla con su verdadero objeto.

La pregunta ahora es ¿En que otros servicios de transporte público, diferente a los buses, no se le da importancia a la calidad